Crónica y Ficha: BMW M3 E46 SMG II y el alma de la perfección imperfecta.

Cuando aquel domingo me monté en mi coche y me dispuse a recoger a Alex, que me esperaba con su cámara y su trípode, tenía bastante claro lo que me iba a encontrar. Habíamos quedado con César, orgulloso propietario de un BMW M3 E46 SMG, en el idílico pueblo de Canencia, lugar de partida de nuestra ruta donde descubriríamos un poco más de lo que aquella máquina era capaz de transmitir.

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Con sus llantas CSL y su escape deportivo, no le faltaba presencia. El color, oscuro y profundo como el océano contrastaba estupendamente con su interior en color marrón claro. Era una excelente primera impresión. Desde fuera, el sonido del 6 en línea a través de los escapes tiene un tono muy bonito, para nada molesto si eres peatón. De hecho, a los ojos de cualquier persona, este M3 no dejaría de ser “otro BMW como el resto”. En cambio, desde dentro, abrazado por sus asientos semibaquet y pisando el acelerador a fondo, el M3 cumple a rajatabla la definición de especial.

Considerado por muchos el deportivo perfecto, sus 343 caballos podrían ser perfectamente utilizables a diario. Es ahí donde el M3 se ha labrado su reputación entre los aficionados de todo el mundo, es mucho más fácil vivir con este E46 que, por ejemplo, con un Porsche 996 Carrera equivalente. Es, sencillamente, el deportivo que hace de todo.

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Sin embargo, hacerlo todo bien tiene sus desventajas: es complicado así ser el mejor en nada. Todos y cada uno de los aspectos del M3 están diseñados con el fin de encontrar el compromiso. Por eso da la impresión de que es un coche muy adaptable a cada conductor, pero cada uno deberá de hacer las modificaciones oportunas. Sólo aquel que utilice su M3 como coche de diario lo podrá disfrutar de serie. En cambio, el quemado medio encontrará sus carencias, que serán, a buen seguro, más de las que nosotros encontramos durante el reportaje, pero por suerte, existe aftermarket suficiente para suplirlas con creces…

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Antes de nada, tenemos que decir que es un coche que tendrá siempre más delicias que carencias. Incluso aunque seas el más calentado de la Península y te dediques a meter el coche en circuito tres veces al día vas a disfrutarlo, porque de su motor sólo puedo hablar maravillas, su comportamiento a ritmo alto es excelente y su caja de cambios, muy criticada, no es tan mala como en un principio pueda parecer. No nos engañemos, el SMG II tarda 80 milésimas de segundo en cambiar de marcha, y eso son 10 veces más que un cambio DSG actual, pero extraordinariamente rápido comparado con lo que tardarías en cambiar con un manual. Me gustó mucho la brusquedad con la que se suceden una marcha detrás de otra en modo sport, mientras el chasis fluía por las curvas de Canencia, y en las reducciones, parece como si el coche hiciera el punta-tacón por tí.

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La potencia es la ideal: 343 caballos extraídos de un motor de 6 cilindros en línea, equilibrado y fino, y la puesta a punto de suspensión y chasis me enamoraron. No vibra, no tiene movimientos extraños, transmite confianza para enlazar una curva con la siguiente, y la siguiente, y la siguiente, y si alguna vez te cansaras de trazar, un pisotón contundente al acelerador y el culo se descoloca con facilidad, y una vez de lado, es fácil controlar el derrape. No es un coche traicionero, como podría ser por ejemplo un S2000, y eso que el M3 cuenta con 100 caballos más…

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Lo único que no me gustó nada del M3, y que se agravaba en nuestra unidad, son los frenos. Faltos de potencia y demasiado pequeños, no sólo sufren de un excesivo desvanecimiento prematuro (fading) sino que además en el M3 de César, acusaban de unas ciertas vibraciones en las frenadas fuertes. Quizá fue eso lo que haya evitado que me enamorara perdidamente de este coche. O quizá me gusta demasiado la idea de engranar una marcha y luego otra, utilizando para ello las manos y los pies. Me hubiera gustado poderlo comparar con otro ejemplar con otras modificaciones, pero eso ya lo dejaremos para otro momento.

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Y qué podemos sacar entonces en claro? Pues que el BMW M3 E46 SMG II es un buen paquete en general, pero poco concreto en particular. Es un lienzo preparado para adaptarlo a tu gusto y crear tu coche perfecto, es una obra maestra inconclusa. Y quizá por eso es tan especial.

Alberto González, para RSW.

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